Qué come mi gato – Parte II
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- gatoteca on 22/05/2015 inAprendizaje
Qué come mi gato – Parte II

Qué come mi gato – PARTE II

 

Aunque ha pasado mucho tiempo desde la primera parte de la serie “Qué come mi gato”, eso no nos quita las ganas de seguir informando sobre alimentación, es sólo falta de tiempo… Queremos entonces con esta segunda parte seguir hablando de más factores que afectan a la nutrición de nuestros gatos, para que todos podamos conocer más sobre el tema, cuestionarnos la alimentación actual, y valorar si es la opción correcta o no, y habrá más partes porque aquí no acaba la cosa…

 

Al igual que en su momento hablamos del origen del pienso como tal, sí deberíamos de decir que, dentro del alimento procesado que podemos ofrecer a nuestro peque felino, sería la opción más correcta como base de su nutrición. La comida húmeda, y con esto nos referimos a las latas y los sobrecitos que tanto les gustan por su atractivo olor y caldito suculento, tienen un gran contenido de humedad, alrededor del 80%, lo cual nos asegura la hidratación de nuestro gato, pero nos deja un lamentable 20% de alimento real, del que habría que descontar los aditivos, saborantes, colorantes y demás que a nuestro gato no le sirven más que para que le resulte más atractivo el alimento (o a nosotros…).

En cambio el pienso seco, las bolitas, tienen una humedad muy reducida, de menos del 10%, lo que nos viene a decir que el resto de porcentaje está destinado a nutrir a nuestro animal. Pero cuál es el problema… ¿Qué parte de ese porcentaje “nutritivo” es realmente adecuado y alimenta de verdad a nuestro animal? ¿Son todos los “nutrientes” que contiene absorbidos por nuestro gato? Y si sólo lleva ese pequeño porcentaje de humedad, ¿cómo sé que mi gato está hidratado?

 

En mi afán de aprender, estudiar y experimentar hablé con muchos profesionales y leí muchos artículos y algo me empezó a crujir en el cerebro diciéndome que ciertas cosas no marchaban bien en la alimentación que “nos venden” para nuestros gatos. Varios veterinarios y nutricionistas me alertaron sobre la incorrecta alimentación de los gatos en base a los cereales. Sí, a las grandes marcas meter esta materia prima les viene genial: es muy barato, infla mucho el volumen del producto, y no tiene ni siquiera por qué ser grano, siempre se puede meter aquello que “no es apto para consumo humano”. Según la lógica del mercado, abaratar el producto nos deja más dinero para marketing, lo importante es que cueste poco y se venda mucho.

¿Quién ha visto a un gato comer cereal? Si un gato que vive en un campo de trigo se quedase sin ratones que cazar, antes de comerse un grano del cereal preferiría morirse de hambre, os lo aseguro. El gato es un carnívoro estricto, sí señores, ESTRICTO, y eso significa no sólo que se alimente únicamente de carne, sino algo todavía más profundo que muchos no llegamos a entender, y es que su organismo está diseñado para digerir como fuente principal la carne, y aprovechar y metabolizar de la misma toooooodo lo que necesita. Su aparto digestivo, sus enzimas, todo en el gato está diseñado para metabolizar la proteína de la carne y aprovecharla para todo lo que su maravilloso cuerpecito pide.

 

¿Y entonces qué pasa con los piensos con cereales? ¿Qué efecto producen en mi gato? Pues qué os voy a decir, que desde luego buenos no son, no os vamos a mentir… Los cereales están básicamente compuestos por carbohidratos de lenta absorción; para las personas entran dentro de una dieta equilibrada, pero para los gatos les valen de bien poco. Su intestino delgado, el encargado de absorber nutrientes, tiene una longitud de acerca de metro y medio con suerte, quizá una quinta parte del nuestro, lo que hace que la mayoría de “cosas buenas” que los cereales pudieran aportar a su organismo pasen sin pena ni gloria y acaben en el arenero. Hay una pequeña parte de esos carbohidratos que sí pasa a su organismo  y ¿sabéis qué hace el gato con ellos? Convertirlos en azúcares simples…

Bueno, bien, azúcares, ¿qué problema hay? Por un parte que estamos administrando un nutriente a nuestro gato que no necesita para su vida diaria, sobre todo con el bajo ritmo de actividad que les proporcionamos en nuestros hogares, por lo que éste tiende a acumularse en forma de grasas. Sí, en efecto, los cereales y un ritmo bajo de actividad es lo que más propicia que tu gato engorde. Pero además, como a nosotros los humanos, el azúcar les excita, lo habréis podido comprobar todos los que tenéis niños pequeños. Muchos de los problemas de comportamiento y sobreexcitación vienen producidos en parte por una dieta basada en cereales, ¿a que no lo imaginabas? Y no sólo eso, sino que también como a los seres humanos, les crea adicción, por lo que quieren más y más y conforme pasa el tiempo es más complicado cambiar de dieta de nuestro gato.

 

¿Necesitas más motivos? Te los podemos dar! La mayoría de cereales contienen gluten, proteína vegetal a la cual el organismo de un gato no está ni de asomo acostumbrado. El gluten por norma general afecta sobre todo a las vellosidades intestinales en humanos, por lo que en gatos el asunto se multiplica ya que no debería ser una de sus fuentes de alimento, y a la larga les provoca problemas de salud. El gato, incapaz de trabajar con nutrientes de lenta absorción, va creando pequeños depósitos en su intestino; con frecuencia son eliminados, pero muchas veces no, y el sistema inmune del animal lucha diariamente contra ellos, con consecuencias muy negativas. No todos los gatos son afectados por igual, pero los que son algo más sensibles muestran rápidamente síntomas de intolerancia alimentaria y alergia, tales como vómitos frecuentes, diarreas o estreñimiento, sensación de que tu gato está “hinchado”, picores en piel que derivan en rascado e incluso calvas por lamido, alteraciones en el comportamiento… El gluten además interviene en la aparición de ciertas enfermedades que cada vez son más frecuentes, debido a la mala alimentación: insuficiencia renal, obesidad, diabetes, artritis, enfermedad de crohn…

 

Más factores, que los hay… Un gato en libertad, no uno de colonia urbana, uno de campo, de los que pueden decidir qué hacer en su vida y no depender de ningún humano, se alimenta a base de presa viva, de lo que caza cada día. Al igual que pasa con nuestra alimentación humana y con su propio organismo, se podría decir que somos un 80% agua, o eso me decían en la escuela de pequeña. El gato obtiene toda la hidratación que necesita del alimento que ingiere cada día, del pájaro, del ratón, del bichejo que caza tan hábilmente. En muchísimas ocasiones el gato ni siquiera bebe agua como tal, obtiene todo lo que necesita de su presa, tanto los nutrientes como la hidratación. Pero si les alimentamos con pienso como base… ¿Qué efecto hace en nuestro gato?

 

Como lo que nos gusta es experimentar, un día nos liamos la manta a la cabeza y quisimos comprobar qué pasaba con los piensos en el interior del estómago de nuestros gatos. Escogimos varias muestras de distintos piensos y los hidratamos para ver cómo se comportaban al respecto; por supuesto que las condiciones no son idénticas, ya que aunque fuera agua caliente, no teníamos acceso a los ácidos y el pH del estómago de un gatete, ni tampoco los movimientos musculares producidos en su interior… Pero simplemente ver la reacción respecto a la humedad nos hace imaginar lo que ocurriría realmente y da mucho que pensar, ya veréis!

Para nuestro experimento seleccionamos cinco piensos distintos, de los cuales no facilitamos los nombres porque no queremos perjudicar a nadie directamente. Organizados de izquierda a derecha dispusimos vasitos con unos cuantos granos de cada pienso en lo que nosotros considerábamos un orden “de peor a mejor” calidad. Así encontramos:

– Pienso supermercado con cereales calidad baja: ese pienso de colores tan bonito para los humanos que nos da la sensación de darles de todo un poquito.

– Pienso supermercado con cereales calidad media: que como tiene el nombre de una buena marca y un gato contento en el paquete, parece mucho más fiable que uno de marca blanca.

– Pienso veterinario con cereales gama alta: que al ser comprado en una clínica y costarnos mucho más caro que el resto, no dudamos que es lo mejor para nuestro pequeño felino.

– Pienso natural bajo contenido en cereales: marcas menos conocidas, más naturales, pero de un precio más económico. Un paso intermedio, para que nos entendamos.

– Pienso natural sin cereales alta gama: sin absolutamente nada de cereal, para aquellos que se han cuestionado lo mismo que os explicamos y han decidido no dejarse convencer por la publicidad ;)

¿Quieres saber qué ocurrió? Te lo contamos en imágenes.

 

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Conclusión… El pienso en el estómago de tu gato necesita un aporte hídrico tremendo, ocasionado por la presencia de cereales en la mezcla, a más contenido, más cantidad de aporte líquido se necesita. Si el gato ingiere agua de una forma regular, no tendría que ocasionar ningún problema; pero en general los gatos no son muy dados a beber agua, por lo que todo ese líquido que se necesita para la digestión va a proceder del organismo de tu animal. Esto produce que durante la digestión todo él trabaje en exceso para una tarea que podría ser más adecuada y simple, ya que está preparado para presas con un gran contenido en agua.

Además se comprueba que con piensos con alto contenido en cereal se produce un gran aumento del tamaño de la cantidad ingerida (sensación de hinchazón), y además se producen muchos más gases y descomposición que en aquellos que llevan una cantidad moderada de cereal o ninguno.

 

En definitiva, desde La Gatoteca pensamos que lo mejor para nuestros pequeños carnívoros es acostumbrarlos a una dieta mixta. Aunque hay opciones ideales de dieta únicamente en crudo, muchas veces es difícil balancearlas y darles alimento 20 veces al día. Por ello podemos optar por dar como base de alimento pienso, pero de calidad, sin cereal ninguno… Y alternar con alimento en crudo o parcialmente cocinado que a nuestro gato les guste, como cazador y carnívoro estricto que es!!

Y como sabemos que esto puede ser complicado en ocasiones, es por lo que siempre estamos realizando nuevas formaciones, como el curso de nutrición de Carlos Alberto Gutiérrez. Así que no busques excusas para justificar una mala alimentación a tu gato, es más sencillo y barato de lo que te puedas imaginar. Y muy pronto (espero), la parte III…

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